Amanecer sobre aguas heladas

En diciembre de 2015 tuve la suerte de pasar unos días en el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido. Fue mi primera vez en Pirineos y en aquel momento me prometí, como es lógico una vez que visitas un lugar de una Naturaleza tan salvaje, que no sería la última.

A los pies del mismísimo Monte Perdido verifiqué que con la cámara de fotos no era capaz de recrear la soberbia belleza que, en cambio, sí percibía a través de mi ojo humano. Y es que no solo quise captar el entorno con la imagen de los picos recortando el cielo, sino también el sonido del agua casi helada del río Cinca descender valle abajo, las aves en movimiento planeando sobre nuestras cabezas, mi percepción de todo aquello… Definitivamente, con la cámara no podía reflejarlo.

Es cierto que vivir la experiencia es lo más importante pero no negaremos que sí además de vivirla podemos llevarnos una imagen de la misma el recuerdo es mucho más gratificante. Por eso,  de vuelta en casa al revisar las fotografías que realicé durante el viaje, mi felicidad fue máxima al descubrir algunas que para mí siguen siendo a día de hoy de las mejores que he sacado nunca. Especialmente estas del embalse de Pineta. Un enclave al que llegamos a primera hora de la mañana cuando la vida en el valle empezaba a despertar. De ahí que consiguiera captar con la cámara el amanecer del agua con los primeros rayos de sol del día.

Sin duda; un auténtico regalo para los sentidos.

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