Crecer es aprender tantas cosas

Esta semana ha fallecido el abuelo de una de mis grandes (y primeras) amigas. Treinta años de amistad son muchos años, amiga. Son treinta años de contarnos todo lo que nos ha pasado, lo que nos preocupa.  Son treinta años de conocernos. En definitiva, treinta años de metafísica.

Entre esas cosas de las que hablábamos, a veces con unos vinitos de más, reflexionábamos sobre la muerte y cómo nos enfrentaríamos a ella y, sobre todo, a la pérdida de un ser querido. Ella siempre me decía que no sabía cómo iba a ser capaz de superar ese estado de ruinas en el que seguro se sumergiría después de algo así. Recuerdo que en una de esas conversaciones le recomendé un libro que yo acaba de leer y que me había ayudado muchísimo a ver la pérdida desde otra perspectiva y a imaginarme la vida después de un momento así. “También esto pasará”, de Milena Busquets me ayudó a comprender cómo una hija podía volver a sonreír mientras el sol bañaba su piel en una playa del Mediterráneo cuando había enterrado a su madre tan solo unos meses atrás. Algo para mí impensable. Pero como le decía su madre: “el dolor y la pena pasarán, como pasan la euforia y la felicidad”. Quedamos otro día después de aquello, le dejé el libro, tomamos unos vinos y me lo devolvió casi dos años después confesando que no había sido capaz ni de abrirlo. Y en el fondo, lo entendí sin cuestionar.

Esta semana tras la muerte de su abuelo he leído una frase que me ha vuelto a llevar a mi amiga de una forma brutal: “Crecer es saber despedirse”. Qué gran verdad, pienso. Aunque realmente no sé si es saber o es aprender a ello. Creo que crecer es aprender a hacer muchas cosas como enamorarse, saber decir adiós a una persona, a un lugar… y saber enfrentarse a la muerte también es crecer, muchos centímetros de golpe además. Porque no somos eternos y nos iremos, asumámoslo joder, pero cuánto duele. Crecer es aprender a emprender una vida nueva lejos de tu casa, salir de tu zona de confort. Crecer es comprarse una casa y gastarte todos tus ahorros así de golpe sin pensar demasiado, o pensándolo años, vete a saber. Crecer es plantearse tener un hijo y tenerlo, claro. Dios, qué vértigo. Hay tantas formas de crecer como personas y cada una vamos construyendo nuestro camino a nuestra manera, subiendo por las escaleras de la vida como esa mujer subía por las escaleras del Mercado de Bolhao, en Oporto, cuando Henri Cartier-Bresson captó esta imagen. Eso, también es crecer.

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