La ligereza como forma de vida

El confinamiento es lo que tiene, ante la imposibilidad de comprar libro nuevo he tirado de los que tenía por casa que siempre voy dejando para más adelante, y también he releído dos novelas que me han dejado un extraño poso, unidas ambas por un estrecho vínculo; el de la ligereza como forma de vida.

Buenos días tristeza es la primera novela de la joven Françoise Sagan escrita en 1954, cuando ésta tenía apenas diecinueve años. La novela cuenta la vie en rose de la joven Cécile, una adolescente que vive junto a su padre viudo en una burbuja de cristal rodeada por todas las comodidades imaginables de la época. Cécile, su padre, las amantes de éste y Cyril, el primer amor de ella, se relacionan durante un verano en un pequeño pueblo de la costa azul. Sagan toma como punto de partida en el que se asienta la historia el poema  À peine défigurée (Apenas desfigurado) del poeta surrealista francés Paul Éluard, incluido en su obra La vie Inmediate publicada en 1932.

Como apunte curioso decir que Éluard fue el primer marido de Gala Dalí. De ese matrimonio nació la única hija de ambos también llamada Cécile, como la protagonista de Sagan. Éluard se quedó destrozado cuando Gala le abandonó por Dalí. Sin embargo, La vie Inmediate es un canto de luz. Una obra de cincuenta y cuatro poemas inspirados en Nusch Éluard (María Benz) quien se convertiría en su segunda mujer.

El caso es que tan surrealista como la obra de Éluard es la novela de Sagan. Un ‘cuento’ en el que se describe un modo de vida sin preocupaciones y de relaciones frívolas en las que los caprichos de la joven Cécile –huérfana de madre desde hace quince años y criada en orfanatos- dibujan al lector un mundo alejado de la realidad para el común de los mortales. Es la segunda vez que la leo con unos quince años de diferencia y me ha seguido pareciendo un extraño ‘sinmás’. Sin embargo si destacaría las reflexiones complejas de la joven protagonista sobre asuntos como las relaciones personales y, especialmente, las amorosas entre adultos que se reflejan de una forma muy madura para su edad y para la de la escritora que, recordemos, no llegaba a los veinte años de edad. La novela también es bastante moderna en cuanto a que refleja la independencia económica y sobre todo mental de varias mujeres a mediados del siglo XX, cuando en España, sin ir más lejos, una mujer no podía ni tener una cartilla en el banco a su nombre.

Si he vuelto a releer Buenos días tristeza ha sido porque dos días antes había terminado También esto pasará de la escritora catalana Milena Busquets, hija de la famosa editora Esther Tusquets, y que cuenta la historia ­­-yo diría que semiautobiográfica- de Blanca cuando ésta acaba de perder a su madre víctima de la enfermedad y se tiene que enfrentar al mundo que le rodea.  Ya en la contraportada del libro relacionan esta obra con la de Sagan, por el tono “ajena a cualquier concesión a lo convencional”.

Decía Blanca en También esto pasará que, “la ligereza es una forma de elegancia. Vivir con alegría y ligereza es dificilísimo”. Lo curioso es que tanto ella como Cécile se expresan y se relacionan con su entorno con ligereza, de una forma magistral. Cada una, dentro de su historia, se dibuja como una mujer –por qué no decirlo- egoísta y como describirá una de sus amigas a Blanca: “eres una niña pija que vive de renta y que no ha pisado un hospital público en tu vida. Vives en un mundo de fantasía absolutamente inventado que tiene muy poco que ver con la realidad”.

 Sin embargo la forma en la que se abre Blanca al mundo mostrando el vacío que le ha dejado la muerte de su madre, la soledad a pesar de estar continuamente rodeada por amigos, por sus amantes y por sus ex es desgarradora. “Conseguir no pesar y que nada pese. La tristeza hace que todo pese dos toneladas”, expresa. Este libro habla sobre la pérdida, la esperanza y el amor en todas su formas pero sobre todo cuenta lo fugaz que es la vida. Cuando el padre de Blanca murió siendo ella adolescente, su madre le dijo que, “el dolor y la pena pasarán, como pasan la euforia y la felicidad”. En esos días en los que se desarrolla la novela, en la blanca Cadaqués y con el azul mar de telón de fondo, Blanca sentencia: “Ahora sé que no es verdad. Viviré sin ti hasta que me muera”.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *