Los libros de la mesilla de noche

“Siempre pensé que los libros que uno tiene en la mesilla dicen mucho más de sus sueños que sus propios sueños. (…) Esta montaña que tengo al lado es lo primero que veo por la mañana y lo último cuando me acuesto. Suelen estar aquí por un tiempo, e incluso cuando los acabo me da pena quitarlos porque quiero que estén, quiero seguir viéndolos”.

Son palabras de Gabriela, la pareja del escritor Manuel Jabois con el que comparte el perfil de Instagram @malaherba, donde las leí hace unas semanas. Yo también tengo, como le ocurre a tantas personas, una montaña de libros que descansan sobre mi mesita de noche.

 La montaña va cogiendo volumen y aunque a veces me planteo trasladarlos a una estantería, al final me resisto a desplazarlos a otro lugar porque así los tengo muy a mano y son muchas las noches en la que me meto en la cama y cojo dos o tres y voy releyendo fragmentos que tengo marcados. Paso de uno a otro sin orden aparente. No es una lectura continuada, simplemente me guío por las anotaciones que hice en las pequeñas hojas rayadas que metí en cada uno de ellos cuando los leí por primera vez. En esas hojas escribí pasajes de los libros, anoté algunas frases, descripciones, las páginas en las que hay ideas interesantes… en definitiva, en esas hojas está apuntada a mano la esencia de cada uno de esos libros.

Sé que esto no es ninguna rareza. Al contrario. Igual que le pasa a Gabriela y me pasa a mí, muchas son las personas que guardan lecturas especiales en lugares concretos. De hecho, hace unos meses leí también en Instagram, en el perfil de Marta @queridajuliet lo siguiente:

“En este mueble de paso que está lleno de libros y postales voy dejando libros que acabo de leer y me resisto a guardar. Aquí estará “El dolor de los demás” durante semanas, anticipo”.

Precisamente, ese es uno de los títulos que tengo yo en mi mesilla de noche; El dolor de los demás, Nada se opone a la noche, El adversario… y mi última incorporación: Libro de familia. Y, ¿por qué estos y no otros?

“No soporto esa pregunta. No soporto que la gente pregunte de qué va un libro. (…) ¿Qué de qué va? Todos los libros que merecen la pena van de emociones y de amor y de muerte y de dolor. Va de palabras. Va de un hombre que se enfrenta a la vida. ¿Te vale así?”.

Con estas palabras extraídas de El bar de las grandes esperanzas de J.R Moehringer, mi amigo de Instagram Xacobe, @xpgigirey, comenzaba una de sus exitosas publicaciones el año pasado. Y sirve perfectamente para explicar porqué elegí esos y no otros. También quizá tenga algo que ver el hecho de que me estén ayudando a construir una historia. Una historia sobre el pasado, sobre personas, sobre familia… pero eso quizá lo cuente más adelante, o quizá no, quién sabe.

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