Mi Arco de Saint Louis

Durante los años que viví en el Casco Viejo de Bilbao sus calles fueron mi terreno de experimentación en el campo de la Fotografía. Recuerdo muchos domingos fríos y lluviosos de los meses de invierno en los que madrugaba y salía a las calles con mi cámara al cuello sin más fin que el de encontrar inspiración mientras la ciudad aún no se había despertado.

No penséis que la referencia al invierno es una muletilla para hacer el texto más bucólico, no. Desconozco el motivo pero esa necesidad se me hace recurrente y sobre todo me nace en los meses fríos. Quizá tenga algo que ver el hecho de que el invierno se asocie al recogimiento y por eso yo quiera rebuscar en mi interior. A saber. El caso es que cíclicamente necesito salir a la calle y experimentar con mi cámara: perspectivas, enfoques, colores… los escenarios en aquella época eran los mismos de siempre pero mi forma de mirar estaba evolucionando y esos cambios necesitaba documentarlos para poder comparar y aprender.

Los sábados siempre eran más ruidosos; los comercios abrían, había un gran trajín con las cargas y descargas de furgonetas y camiones, muchos más turistas se movían por las calles a primera hora… en definitiva: encontrar el silencio y la calma era mucho más complicado en sábado así que el domingo era el día perfecto para aventurarme en las calles y sumergirme a la experimentación.

Como imagino que a todo fotógrafo le pasará, siempre tienes un lugar o un “icono”, por decirlo de alguna manera, que fotografías de forma recurrente y el mío era el Mercado de la Ribera. Siempre que salía hacia la Ribera por cualquiera de las siete calles me encontraba con el histórico edificio de bruces. Imposible no verlo varado como un buque a los pies de la Ría.

Y ahora un poco de historia:

Inaugurado en 1929 fue construido por el arquitecto bermeano Pedro Ispizua. El kiosko del Arenal también es obra de este arquitecto formado en Barcelona junto a Antoni Gaudí y Lluís Domènech i Montaner. Ispizua, al igual que Ricardo Bastida y Pedro Bilbao, fue uno de los arquitectos que apostaron por el estilo Art Decó para muchas de las construcciones de Bilbao. La obra está realizada en hormigón armado y es un claro ejemplo de arquitectura modernista de estilo racionalista. Presenta multitud de toques eclécticos sin renunciar al practicismo:  El espacio interior es luminoso y diáfano, lo que facilita al máximo el fin para el que fue creado. Como curiosidad decir que está considerado como el mercado de abastos cubierto más grande de Europa. Personalmente, si tuviera que elegir, creo que lo preferiría pintado en el color ocre de antes de la última reforma. Quizá sea porque así lo recuerdo de mi infancia, no sé. Pero lo cierto es que el color gris con esos toques granates que visten ahora las paredes lo hacen más elegante.

Esta serie de fotografías que he seleccionado sobre el Mercado de la Ribera las realicé durante mis periplos madrugadores de aquellos fríos domingos. Me recuerdan al proyecto “St. Louis & The Arch” del fotógrafo Joel Meyerowitz . Un trabajo sobre el Arco Gateway de la ciudad estadounidense de Saint Louis en el que el monumento se muestra como una presencia que domina toda la ciudad. La condiciona y envuelve hasta tal punto que, el río Mississippi alrededor del cual se construyó la ciudad de Saint Louis, pasa a un segundo plano para darle protagonismo a un arco que marca la evolución de la ciudad y que se ha convertido en icono. Desde luego, un trabajo muy interesante.

¡Nos vemos pronto!

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