No es lo que ves sino cómo lo ves

“…No siempre vemos lo que miramos. A veces no llegamos a ver perspectivas y puntos de vista maravillosos…Se nos ha condicionado a ver lo ordinario y común. Sin embargo debemos abrirnos al mundo de lo visible. Debemos revolucionar nuestro pensamiento visual. Debemos quitarnos las anteojeras que nos obligan a “ver” desde el ombligo…»

Aleksandr Ródchenko

¡Cuántas veces nos empeñamos en buscar los lugares a priori más llamativos y espectaculares para hacer fotos y obviamos los escenarios cotidianos, por los que pasamos a diario, ignorando el potencial que les podemos sacar! Esto es precisamente lo que me ha pasado con las torres de Garellano hasta que un día dejé de ver al monstruo y empecé a ver las líneas y a darme cuenta de las posibilidades girando la cámara como si fuera mi verdadero ojo.

Podréis llamarme pretenciosa pero en estas fotos el juego de planos, las líneas y el blanco y negro me recuerdan bastante a Ródchenko, un fotógrafo de vanguardias ruso que descubrí en mis comienzos con la Fotografía y desde entonces se ha convertido en un imprescindible. Fue el padre del constructivismo, una corriente nacida al calor de la revolución bolchevique defensora de las formas lineales, las tres dimensiones y la abstracción geométrica. Creo que sobre esto hablaré otro día, pero os dejo algunas fotos de Ródchenko para que os podáis hacer una idea de lo que hablo.

Aleksandr Ródchenko
Aleksandr Ródchenko. Mosselprom Building 1926

Volveré a Garellano para trabajar más el tema de las perspectivas y por supuesto que tengo que retomar los domingos de cámara en mano y patear la ciudad para, como decía Ródchenko:

«Revolucionar nuestra percepción óptica. Debemos quitar el velo de nuestros ojos (…) “Destruid, sed creadores, no tengáis miedo de perder lo que sea, porque el espíritu destructor es un espíritu constructor…”

Aleksandr Ródchenko

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