Territorio vivido, pintado y fotografiado

En otoño del año pasado tuve la suerte de visitar la muestra fotográfica que acogió el Museo de Bellas Artes de Bilbao titulada: Los Zubiaurre, Memoria gráfica. Un maravilloso compendio sobre las facetas menos conocidas, la fotográfica y cinematográfica, de los hermanos Valentín y Ramón de Zubiaurre, destacados pintores vizcaínos de finales del siglo XIX. Hoy la recuerdo en el blog ya que recientemente mi amigo Rubén me ha regalado el catálogo de la exposición y he vuelto a revisar este trabajo documental tan interesante de un tipo de fotografía que personalmente me apasiona.

Es curioso visualizar el trabajo de estos hermanos en otro campo distinto al que destacaron en su época. Sin ser yo una entendida de la pintura ni mucho menos, hablar de los hermanos Zubiaurre evoca a obras pictóricas de estilo costumbrista con escenas típicas de la sociedad y la tradición vascas. Tras esta recopilación de fotografías y películas (1.200 imágenes y casi una treintena de filmes) provenientes de diferentes instituciones y fondos privados que hoy recuerdo en el blog es posible acercarnos de forma más íntima a la vida de esta familia burguesa de finales del siglo XIX.

También asistí a la presentación de la muestra en donde el comisario Ricardo González, explicó el motivo por el que este trabajo cobra sentido desde el punto de vista documental, por su gran valor etnográfico enmarcando los usos, ritos y costumbres de la sociedad de la época. «Los hermanos Zubiaurre introducen la cámara fotográfica en las escenas cotidianas de la vida de su familia dejando constancia de la captación del espacio doméstico, los momentos de ocio y diversión como los recogidos en los viajes por Europa y las excursiones a la montaña cercana a Garai, su pueblo, y al mismo tiempo documentan el quehacer diario de aldeanas y aldeanos de principios del siglo pasado».

No hay que olvidar, como resaltaba González, que la toma de estas imágenes se enmarca dentro del amateurismo por la intencionalidad de los autores, “con una dedicación desinteresada en lo económico y practicada en tiempo de ocio”. Subraya González que hacia 1900 «habría en Madrid sobre mil fotógrafos amateurs y en Barcelona unos 3.000. El avance de la técnica hizo posible la incorporación a la práctica fotográfica de multitud de personas sin apenas formación, debido a la simplificación de los procesos químicos para la obtención de las imágenes y a la aparición de cámaras más pequeñas y manejables”.  A pesar de estas cifras, no podemos pasar por alto que la democratización de la fotografía en cuanto a su uso, no se llevó a cabo hasta la década de 1950 cuando aparecen las cámaras Kodak más compactas y baratas. Por lo que en cualquier caso estaríamos hablando de que esta familia pertenecía a la élite de la sociedad de la época al poder ejercer esta disciplina como pasatiempo más de medio siglo antes.

La gran cultura visual de estos hermanos les permitió, por otro lado, llegar a otro plano más complejo de la confección fotográfica, retratando ficciones como cuadros vivos -fotografías imitando a grandes obras de la pintura-, fotomontajes gracias a la técnica de la exposición múltiple y una serie de historietas gráficas curiosas, lo que en conjunto muestran ante los ojos del espectador un imaginario amplísimo. En su producción artística consiguieron crear un vínculo estrecho entre las tres disciplinas que practicaron: pintura, fotografía y cine tanto en su intención temática como estética introduciendo encuadres y perspectivas originales para la época.

Para terminar,  no me gustaría dejar de lado el concepto de álbum fotográfico que desarrollaron como contenedor  de la memoria gráfica recopilada. Algo poco común en la época. De este modo, mediante una estructura, permiten la formación de una secuencia ofreciendo coherencia narrativa. Los hermanos Zubiaurre elaboraron varios álbumes de este tipo clasificados según temática, que se pudieron visualizar en la muestra y que a mí, personalmente, me recordaron al álbum de mi tío Esteban que tuve la suerte de tener entre mis manos el año pasado y del que ya os he hablado.

En definitiva, me ha encantado descubrir esta faceta de los hermanos Valentín y Ramón de Zubiaurre. Su trabajo visual en el campo de la fotografía me ha permitido trasladarme a otra época y disfrutar de nuevo mediante el catálogo de la exposición que tardé más de dos horas en recorrer.

Para más información:

https://www.museobilbao.com/exposiciones/los-zubiaurre-275

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